Del museo a las pasarelas

Este año muchas marcas se han convertido en carne de museo. Y lo cierto es que no es nada extraño, ya que a estas alturas, que la moda es arte es una afirmación y no un tema sobre el que debatir.

Este año muchas marcas se han convertido en carne de museo. Y lo cierto es que no es nada extraño, ya que a estas alturas, que la moda es arte es una afirmación y no un tema sobre el que debatir.

Pero por si alguien tenía dudas todavía, los diseñadores lo dejan claro con algunas de sus piezas, que se acercan a la historia del diseño desde un punto mucho más artístico y antropológico que antes. Aunque algunas de las grandes casas de moda de la historia ya optaron por inspirarse en artistas o incluso por pedirles ayuda, como hizo Elsa Schiaparelli (Prada) con su “vestido langosta” que diseñó junto a Dalí. Toda una adaptación del surrealismo a la pasarela.

Este año son otros los que destacan dentro de esta nueva categoría artística. Uno de ellos es Josep Font, el director creativo de Delpozo, que se ha inspirado en los cuadros impresionistas de Monet para la creación de sus vestidos florales. Otros, como por ejemplo Marc Jacobs o Jeremy Scott, se han decantado por otros movimientos artísticos mucho más llamativos. De hecho, la casa Moschino, lleva desde hace algunos años dejándonos a todos boquiabiertos con sus “locos” diseños, como aquella colección de McDonald’s. Ahora, tampoco deja indiferente a nadie con su colección “Fresh”, un guiño al estilo pop-art, centrado en imágenes de la cultura popular.

El diseñador Marc Jacobs, por su parte, ha utilizado el blanco como color principal en su colección y ha añadido dibujos en colores primarios que recuerdan, claramente, a las obras del pintor español, Joan Miró.

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