¿Cómo crear tu propio spa en casa?

Hoy te animamos a hacer tu propio spa en casa en 9 sencillos pasos. ¿Aceptas el reto?

Quedarse en casa no debe ser sinónimo de abandonar nuestra rutina de belleza. De hecho, y al contrario de lo que podamos pensar, es el mejor momento para cuidarse.

¿Y por qué insistimos en hacerlo? He aquí algunas razones:

  • Nuestro cuerpo, al igual que nuestra piel, tiene “efecto memoria”. Si abandonamos por completo el cuidado personal, será más difícil recuperarnos después de este periodo.
  • Es una manera de entretenerse y ocupar el tiempo. Ahora disponemos de más horas libres y debemos invertirlas en nuestro bienestar.
  • Vernos y sentirnos bien repercute en nuestro estado de ánimo. En estos momentos, nuestro aspecto y cuidado personal revierten directamente en nuestro estado anímico. Es una forma de sentirnos bien por dentro y por fuera.

Y ahora que ya conoces los motivos por los cuales es importante mantener nuestra rutina de belleza, vamos a ver cómo crear nuestro propio spa en casa. Aunque pueda parecer difícil, ¡no lo es en absoluto! A continuación, vamos a ayudarte con algunos consejos prácticos para una tarde de spa casero:

1. Crea un ambiente propicio

Pon música relajante y deja una luz tenue para comenzar. Enciende un poco de incienso o cualquier olor que te relaje. Recuerda que la aromaterapia es muy útil para controlar nuestros sentimientos y se basa en los efectos que generan los aromas sobre los seres humanos.

2. Empieza por tu rostro

La cara es una de las partes más visibles, por lo que te proponemos empezar con ella. El primer paso es lavártela como habitualmente para después darte un baño de vapor.

Pero… ¿cómo hacemos este tratamiento de vapor? Llena una olla pequeña de agua y caliéntala hasta que salga vapor de ella. Coloca una toalla seca en la parte trasera de tu cabeza y acércate poco a poco al punto de emisión del calor hasta que notes que el vapor acaricia tu rostro. Presta especial atención en no aproximarte demasiado y mantente así durante dos o tres minutos. En ese tiempo, tus poros se abrirán y permitirán que la limpieza facial sea más profunda.

3. Exfoliar

El siguiente paso será la exfoliación. Puedes utilizar tu producto habitual, pero si quieres maximizar su efecto, te recomendamos que añadas una cucharadita de azúcar. Esta nueva mezcla hará que suciedad e impurezas se eliminen mejor.

Recuerda ponerlo en práctica a través movimientos suaves y circulares para no irritar tu piel y, tras ello, aclara tu rostro con agua más bien fría.

4. Mascarilla

Ahora que tu piel está limpia es el momento perfecto para aplicarte una mascarilla. En función de tu tipo de piel (seca, mixta o grasa), deberás escoger unos componentes u otros. Si la solución que utilizas habitualmente se ha acabado, puedes improvisar una mascarilla casera.

Existen multitud de preparaciones, aunque la de miel y limón es la más hidratante y fácil de fabricar.

Sea como sea, déjala unos quince minutos y aclararla con agua fría ayudándote de discos desmaquillantes o toallitas para eliminar bien cualquier resto.

5. Vamos a por el pelo

Tampoco debemos descuidar nuestro cabello. Aplica tu mascarilla habitual desde la raíz hasta las puntas. Recógete el pelo y continúa con los siguientes pasos.

Dejar actuar el producto durante más tiempo hará que notes mucho más los resultados y logrando un cabello suave, fuerte y brillante.

6. Hazte la pedicura

Sumerge tus pies en la bañera o en un recipiente suficientemente grande para tener un poco de movilidad. Llénalo de agua tibia y compleméntalo con unas gotas de jabón o tu esencia preferida.

Después de mantenerlos durante unos diez minutos, tu piel se ablandará y será más fácil acabar con las durezas y las pieles muertas con una leve exfoliación.

Para los callos o pies resecos, rescata tu vieja piedra pómez. Es un recurso muy antiguo, pero totalmente efectivo.

7. Manicura

El primer paso es remojar tus uñas durante cinco minutos en agua tibia. De esta manera, al igual que ocurre con los pies, será más fácil trabajar sobre las cutículas y darles la forma deseada.

Además, una vez tengas las uñas perfectas, puedes aprovechar para pintarlas probando nuevos diseños. Dedica este tiempo a innovar y atreverte con esos colores que siempre habías querido lucir.

 8. Toma una ducha

Llegamos al momento final: la ducha. Esto ayudará para limpiar perfectamente cualquier resto de producto que hayas acumulado en el proceso.

Cuando salgas, hidrata tu piel y perfúmate, ya que es el momento ideal para hacerlo, pues tu piel absorbe más fácilmente cualquier fragancia.

9. Plus: acaba con una meditación

Tu cuerpo está limpio, relajado e hidratado, así que puedes acabar la jornada con una pequeña meditación. No es necesario que sea muy larga, bastará con unos diez minutos.

De este modo, dejarás la mente en blanco, te alejarás de pensamientos negativos y será una vía perfecta para poner el broche de oro a tu spa casero.

Esperamos haberte ayudado con estos consejos. Recuerda que es muy importante mantener el equilibrio mental, emocional y corporal durante estos días y que estamos aquí para ayudarte.

¡Juntos lo conseguiremos!