Polvo de perla, ese gran desconocido para tu belleza

El polvo de perla es muy bueno para tu rostro

El polvo de perla es quizás uno de los grandes desconocidos del mundo de la belleza y, sin embargo, es un producto cuyos orígenes se remontan a hace más de 2000 años. ¿Sabes para qué sirve este compuesto tan especial y único? Te lo explicamos:

Hace más de 2000 años, en civilizaciones como la de Egipto, China, Grecia y la India ya se usaba el polvo de perla para directamente ingerirlo. El proceso era tan sencillo como moler las perlas y después tomarse su polvo con un trago de agua, vino, o lo que tuvieran a mano.

Para qué hacían esto no era ningún misterio: la perla es un producto natural, que crece directamente en el cuerpo de la ostra cuando esta se siente atacada por un elemento externo (un grano de arena o un trozo pequeño de concha de molusco, por ejemplo) y tiene que recubrir esa “agresión” con nácar para protegerse.

En todo ese proceso intervienen compuestos como el calcio, magnesio, zinc, hierro, estroncio, cobre, selenio, sílice, titanio y también aminoácidos, que para los humanos son especialmente importantes, porque no los producimos de manera orgánica y tenemos que adquirirlo de los productos que ingerimos.

Por eso, durante años el polvo de perla ha venido usándose como auténtico regenerador interior y también, en el ámbito de la belleza, se ha utilizado para aplicarlo directamente sobre la cara. De esta manera, las mujeres orientales, que son las que más lo utilizan, tienen un aspecto más juvenil siempre.

Esto se debe a que el polvo de perlas actúa como reafirmante, ralentizando el paso del tiempo en la piel, y recuperando la elasticidad de esta, previniéndola de flacidez, resequedad, y también protegiéndola contra el acné, de manera que sirve como escudo protector ante agentes externos, como la contaminación o los rayos ultravioleta que inciden en la piel.

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